miércoles, 2 de marzo de 2011

Una, dos o más noches


Ven, acércate, abrazame…  una coincidencia, o en su defecto las consecuencias de unas cuantas copas nos llevan a ponernos frente a frente, besándonos con los ojos. Nos vamos conociendo con el tacto, acaricias mi mano. Nuestras bocas nos unen, liberando los mas voraces de nuestros impulsos… intentamos ser siameses. Sígueme, aún queda mucho por hacer. Intentas culminar lo que ambos deseamos de la forma mas mísera en los sucios servicios del antro de turno, no estropees este momento por favor. Vagamos embriagados de alcohol y de pasión por las calles. Nos sentimos tremendamente felices.

Busco hacerte mas interesante. Hablamos, pero solo balbuceamos, comenzando a generarse en mi una pequeña frustración que pronto olvidare por la embriaguez. Sufro esta frustración a medida que nuestras mentes se despejan a lo largo de la noche. Los sucesivos intentos de conversación fracasan. Nos seguimos besando para evitar la comunicación verbal.

Te acompaño hasta tu casa, pero mis ánimos no son los mismos que aquellos que experimenté en el momento que ambos nos sentimos afortunados por habernos encontrado.

Me llevas a tu cama... ojalá tu cama hubiera estado en el momento de aquella invitacion a los baños del sucio antro. Con una última oportunidad para que vuelvas a ser extraordinario te digo: Ven, acércate, abrázame… follame, pero primero hazme el amor con la mente.

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